Padecemos un exceso de charlatanes. En algunos de sectores de la sociedad, como en el mundo de la politica y en el periodismo, es especialmente grave y dañino. La charlataneria tiene como objetivo dejar a la masa atontada, lo cual es en si mismo redundante. Y la masa se deja.
Efectivamente, dia sí y día tambien se comprueba como hay gente dispuesta a decirte lo que quieres oir, y si no lo quieres oir hacen semejante ejercicio de cinismo y publicidad que te acabas creyendo las vacuas estupideces que escupen. Charlatanes, que hablan y hablan sin parar diciendo que van a hacer esto o lo otro, tanto da, ni azules ni rojos, ni amarillos ni morados, ninguno escapa a la tentacion de idiotizarnos con sus mamarrachadas.
No creo que sea necesario poner ejemplos concretos, seguro que todos tenemos alguno en mente, uno particular de cientos de los que se escupen. Da igual. Sufrimos la peor generacion de politicos y de periodistas que he tenido el disgusto de conocer en mi no tan breve existencia. Cada vez mas alejada de la realidad de la calle y centrada en majaderias insustanciales.
Lo peor es que no se queda ahi, sino que se toman decisiones perjudicales para todos los ciudadanos como sujeto individual, aunque refrendandose en la estupida masa.
Y es que la charlataneria es a la politica como la especulacion a la economia: a la larga se la acabamos pagando entre todos, pero despues de las crisis vienen las purgas y ahora toca una.
Y enorme.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
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